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«La revolución de las estrellas», concierto de Quilapayún
FuenteSemana Fecha26 Marzo 1983 PaísEspaña


Edición transcrita

CONCLUYENDO su gira por diversas capitales españolas el grupo chileno Quilapayún actuó la pasada semana en Madrid, en el teatro Alcalá-Palace. Hubo buena entrada la noche de su debut, sin llegar al lleno.

Quilapayún lo componen siete miembros, que aparecen invariablemente en escena vistiendo de negro, son su típico poncho chileno, también negro, sobre sus espaldas. Eran sólo tres cuando se fundó el grupo, hace dieciocho años. Desde 1973 no han vuelto a Chile, su país. Salieron de gira por Europa unas pocas semanas antes de la caída de Pinochet, lo que probablemente les salvó la vida, según ellos mismos reconocen. Su gran amigo Víctor Jara murió en un estadio chileno, en trágicas circunstancias, junto a centenares de personas.

Precisamente, Quilapayún tiene siempre presente a Víctor Jara en su repertorio, cantautor del que suelen interpretar algún tema, si es que no le dedican su clásico himno «Venceremos», acordándose de él, al que llaman «nuestro compañero y hermano».

En estos diez años de exilio, Quilapayún han seguido componiendo un repertorio en el que inevitablemente sueñan con la libertad y los usos democráticos en su país. Para salvar cierto distanciamiento que hallamos en sus presentaciones en público varios componentes del conjunto, entre canción y canción, buscan la complicidad con el espectador, en busca de una sonrisa, a través de pensamientos, aforismos o greguerías de su invención.

No pueden dejar de cantar la «Cantata Santa María de Iquique», que es probablemente su tema más universal, con el que mayor número de aplausos consiguen. Los espectadores de sus recitales les suelen pedir al final la interpretación de «La Muralla», un poema musitado de Nicolás Guillén, que ellos bordan prodigiosamente y con el que dan por concluida su actuación.

Hay que citar en su última presentación madrileña los temas también populares de su repertorio: «Premonición a la muerte de Joaquín Murieta» (sobre la historia de un aventurero chileno buscador de oro), «El tío Caimán» y dos sonetos de Pablo Neruda a los que han puesto música. Ni que decir tiene que Neruda es el poeta contemporáneo al que más atención dedica Quilapayún

Tuvo buena aceptación «Oficio de tinieblas por Galileo». Y arrancaron grandes aplausos cantando «Memento», sobre un poema de García Lorna. Al presentar «El vals de Colombes» hicieron notar que está dedicado al barrio parisiense en el que viven desde su exilio chileno.

Entre los espectadores de la primera noche de sus dos recitales madrileños contaron con la presencia de Rafael Alberti, de quien han grabado un poema recogido de su elepé que aparece estos días titulado genéricamente «La revolución de las estrellas»