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TRANSMISIÓN DEL FESTIVAL DE VIÑA
FuenteRevista Onda Fecha16 Febrero 1973 PaísChile
Edición transcrita

TELEVISIÓN NACIONAL

Con un día de atraso recibieron los televidentes del país todas las transmisiones del Festival de la Canción de Viña del Mar. El escenario de la Quinta Vergara fue arreglado para la ocasión por los propios escenógrafos de Televisión Nacional, dándole una importancia especial a los elementos que le brindaran mayor luminosidad a las presentaciones de los artistas.

Dos grandes gaviotas, copias de las estatuillas que se les entregaron a los ganadores, enmarcaban el escenario.

Un aplauso aparte se llevó, en esta ocasión el iluminador Pedro Sánchez, quien hizo un excelente trabajo de luces que apoyó en forma acertada todas las actuaciones e incluso trabajó extra para el “respetable” cuando éste pedía que iluminaran las aposentadurías del anfiteatro para que los artistas se dieron cuenta de la gran cantidad de público asistente.

La mancha negra de las transmisiones del festival la colocó el Director del Programa, Gonzalo Bertrán, quien, al parecer, no quiso incluir en los videos las actuaciones del Conjunto Quilapayún. Con esta lamentable iniciativa, todos los televidentes del país se perdieron la oportunidad de presenciar, justamente, la actuación que decidió que algunos ediles de la oposición muy enojados suspendieron la parte folklórica del Festival. Es posible que en el director haya primado su militancia política, dado que también pertenece a la oposición, pero eso no le da derecho a impedir que todos los chilenos tengan la oportunidad de ver a un conjunto de la categoría del Quilapayún.

Según se dijo, la exclusión del conjunto Quilapayún se debió a que éstos habrían incluido ciertos aspectos políticos en su presentación; sin embargo, el cantante holandés Tony Ronald se atrevió a hacer declaraciones atacando al Gobierno de todos los chilenos y su ofensa a Chile llegó a todos los rincones vía Televisión Nacional ¿Hubo o no hubo criterio político para decidir?

En resumen, las transmisiones del Festival de la Canción de Viña del Mar dejaron un mal gusto al telespectador, extrañamente, no por lo que vio, sino que, además, por lo que no pudo ver, bloqueado por el criterio de quien tenía en sus manos la dirección general del programa.