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Un festival polémico
FuenteRevista Ecran Fecha8 julio 1969 PaísChile
Edición transcrita

EN BUSCA DE LA NUEVA CANCION CHILENA

Frente a un público que repletó el gimnasio de la Universidad Católica y el Estadio Chile, finalizó el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena.

Los doce compositores que intervinieron, todos conocidos a través de grabaciones, radio, TV y recitales, eligieron su propio jurado. Ricardo García condujo el espectáculo con su habitual experiencia.

El jurado lo formaron: Fernando Rozas (UC); Gastón Soublette (Canal 13); José María Palacios (crítico); René Largo Farías (Chile Ríe y Canta); Sergio Ortega (compositor); Rodrigo Serrano (FEUC); Héctor Pavez (compositor), y un representante de la CUT.

Se realizaron foros previos, que condujeron a dilatadas discusiones sobre el folklore, sobre la canción protesta y las influencias que recibe la canción de hoy. Hubo también una decidida crítica a los medios de comunicación, por la falta de interés en dar un sitial digno a la canción chilena.

El Festival tuvo la tutoría de la Vicerrectoría de Comunicaciones de la Universidad Católica. Pero existió una paradoja. La canción comprometida y política, fue la que se enseñoreó, con un público también alineado. Cuando se anunciaron los resultados, hubo gritos de unos y otros y saludos con el puño en alto...

LA NUEVA CANCION
DESDE el punto de vista estrictamente artístico, la Nueva Canción que se escuchó en este Festival, contiene influencias foráneas, atadas al esqueleto de lo popular.

La balada norteamericana (“Plegaria a un labrador”, Víctor Jara); el son jarocho (“La chilenera”. R. Rojas); la canción-protesta internacional (Angel Parra); "Aires del Altiplano" ("Dulce Mamitay”, Sofanor Tobar); el folklore urbano (“San Diego”, Martín Domínguez); valsecito peruano (“Y te llamas María”. Sergio Souvalle).

La característica del lenguaje de esta Canción Nueva es amarga, triste, resentida. Sólo hay un llamado a las raíces nuestras históricas en Willy Bascuñán, quien dio a concoer parte de la obra "Porque somos hermanos", con el Vals de la Victoria, después de Maipú.

Patricio Manns ("Lo imposible") y Sergio Sauvalle ("Y te llamas, María") no quisieron apartarse de su inspiración no comprometida.

LOS GANADORES
A PESAR de estar establecido que no habría sino un Premio de Honor, las fuerzas y criterios divergentes del jurado, quebraron esta determinación. El Premio de Honor fue compartido Por Víctor Jara (“Plegaria a un labrador”), y Richard Rojas (“La chilenera").

Angel Parra, que contaba con un auditorio totalmente adicto, quedó muy lejos de la presentación, estructura musical y talento de Víctor Jara y el Conjunto Quilapayún, que le acompañó. Y Rolando Alarcón y Raúl de Ramón, estuvieron mejor en el aspecto musical. De allí que se estableciera una mención honrosa, por orden "alfabético", para que todos quedaran conformes. Así, Rolando Alarcón, con la canción de "Juan el pobre"; Raúl de Ramón, con "La noche sola", y Angel Parra con "Amigo, solado, hermano".

La sorpresa fue, sin lugar a dudas, Víctor Jara, que dio carácter poético a su mensaje guerrillero. (Limpia como el fuego -el cañon de mi fusil- levántate y mírate las manos para crecer. / Estréchala a tu hermano. / Juntos iremos unidos en la sangre / ahora y en la hora / de nuestra muerte. Amén.)

Raúl de Ramón, fue, sin embargo, el único que representó, vestido de huaso, al hombre de campo, "que cuando ve cosas que no le gustan, no se rebela, sino que toma su caballo y se va para dentro"..., explicó al comenzar a cantar "La noche sola".

El lío máximo surgió al interesarse el sello Philips en hacer un LP con todas las canciones. Cada uno de ellos pertenece a diferentes casas grabadoras con exclusividad. Esta situación es una negación a la situación defendida por estos compositores. Cuando las canciones son buenas, hay una demanda justa para ellas.

HOMENAJE SE INVITO
a Clara Solovera, Margot Loyola, Luis Bahamondes, Francisco Flores Diego Barros, Luís Aguirre Pinto, Vicente Bianchi, Jaime Atria, para rendirles un homenaje. Y sobre el escenario estuvieron Los Quincheros, para recordar a Osmán Pérez Freire. Jorge Bernales y muchos otros.

Dieron varias lecciones. No aceptaron tocar “El Patito”. porque era foráneo y eligieron una canción del pregón urbano, de Margot Loyola, que tiene la característica principal de nuestra canción: la picardía, el ingenio y el espíritu cazurro de nuestro pueblo, elementos totalmente ausentes de la Nueva Canción allí escuchada.

Los actuales Huasos Quincheros cumplen 32 años de labor artística, habiendo cambiado sus componentes, pero no el estilo y tradición que hoy están en manos de Benjamín Mackenna, Alfredo Sauvalle, Ricardo Videla y Eduardo Riesco.

Rosa Robinovitch