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MUSICA CHILENA DESBORDÓ LA TAQUILLA
FuenteRevista Ercilla Fecha16 julio 1969 PaísChile
Edición transcrita

El Festival de la Nueva Canción Chilena tuvo un triunfador que no figuraba entre los participantes: el público, que desbordó los cálculos más optimistas, y repletó el gimnasio de la Universidad Católica (dos mil personas) en la primera jornada, y el Estadio Chile (seis mil) en la clausura, el sábado pasado.

Se trató de un festival diferente: ni rivalidad por los premios, ni desfile de modas exóticas entre bambalinas, ni ninguna de las vanidades humanas que caracterizan el certamen de Viña del Mar. Aquí hubo un jurado elegido por los propios compositores, un nivel medio de gran calidad musical en la mayoría de los temas y la búsqueda de nuevos caminos para la canción folklórica.

La jornada final hizo subir la presión. A los postres, la lista de los premiados -tuvo montaje diferente: Los doce concursantes en el escenario y René Largo Farías ( se alternó con Ricardo García como animador) rompió el suspenso. Nada de histerias tras el escenario, ni declaraciones detonantes.

Premios Los ganadores: Víctor Jara, con su canción Plegaria a un labrador, y Richard Rojas, Con La chilenera. El premio compartido creó problemas a los organizadores. Se trata de un grabado artístico y no es posible dividirlo por dos. Resultado: el galardón no se entregó en el escenario.

Aunque no figuraba en las bases del festival, el jurado otorgó tres menciones honrosas. Ellas fueron para Rolando Alarcón (Juan el pobre), Angel Parra (Amigo, soldado, hermano) y Raúl de Ramón (La noche sola).

Víctor Jara se mostró tranquilo frente a su nominación :

-Dedico este triunfo a los campesinos y a los jóvenes de Chile. También a los que hacen de punta de lanza para que los medios de comunicáción difundan la música que el pueblo quiere oír.

Richard Rojas fue más emotivo y no disimuló sus lágrimas:

-Creo que se dio la línea justa. Se impusieron las canciones de contenido, que expresan algo. Mi premio es un golpe al rostro para los señores del Festival de Viña del Mar.

Los temas presentados recorrieron toda la gama temática y formal de la nueva música chilena. Raúl de Ramón, Sofanor Tobar, Sergio Sauvalle y el dúo Orlando Muñoz-Alsino Fuentes (ganadores del certamen viñamarino de este año) representaron lo tradicional: el paisaje campesino o urbano y los temas de amor.

Patricio Manns presentó una canción amorosa y Rolando Alarcón y Kiko Alvarez entraron a la esfera de los temas comprometidos. Angel Parra y Víctor Jara fueron los exponentes de la canción-protesta, mientras Richard Rojas le sacó partido a un elemento chilote: incluyó un violín en su tema triunfador, lo que le valió la adhesión popular. Willy Bascuñán aportó lo novedoso: batería y órgano eléctrico para una composición que unió un vals y un malambo argentino.

Tal vez el mayor innovador fue Martín Domínguez. Con su tema San Diego abre un camino poco explorado por los compositores nacionales: el folklore urbano, rico en posibilidades temáticas surtidas.