Quilapayún Header
Relato V
Texto y MúsicaLuis Advis Modificaciones Texto 2º VersiónJulio Cortázar
Texto

Nadie diga palabra
que llegará
un noble militar,
un General.
Él sabrá cómo hablarles,
con el cuidado
que trata el caballero
a sus lacayos.
El General ya llega
con mucho boato
y muy bien precavido
con sus soldados.
Las ametralladoras
están dispuestas
y estratégicamente
rodean la escuela.

Desde un balcón les habla
con dignidad.
Esto es lo que les dice
el General
«Que no sirve de nada
tanta comedia.
Que dejen de inventar
tanta miseria.
Que no entienden deberes
son ignorantes.
Que perturban el orden,
que son maleantes.
Que están contra el país,
que son traidores.
Que roban a la patria,
que son ladrones.
Que han violado a mujeres,
que son indignos.
Que han matado a soldados,
son asesinos.
Que es mejor que se vayan
sin protestar
Que aunque pidan y pidan
nada obtendrán.
Vayan saliendo entonces
de ese lugar,
que si no acatan órdenes
lo sentirán».

Desde la escuela, «El Rucio»,
obrero ardiente,
responde sin vacilar
con voz valiente,
«Usted, señor General
no nos entiende.
Seguiremos esperando,
así nos cueste.
Ya no somos animales,
ya no rebaños,
levantaremos la mano,
el puño en alto.
Vamos a dar nuevas fuerzas
con nuestro ejemplo
Y el futuro lo sabrá,
se lo prometo.
Y si quiere amenazar
aquí estoy yo.
Dispárele a este obrero
al corazón».

El General que lo escucha
no ha vacilado,
con rabia y gesto altanero
le ha disparado,
y el primer disparo es orden
para matanza
y así comienza el infierno
con las descargas.
Texto 2º versión

Nadie diga palabra
que llegará
un militar ilustre,
un General.
Él sabrá cómo hablarles,
con el cuidado
que trata el caballero
a sus lacayos.
El General ya llega
con mucho boato
y muy bien precavido
con sus soldados.
Las ametralladoras
están dispuestas
como fauces de lobos
rodean la escuela.

(Párrafo idéntico a versión original)

Desde la escuela,
“El Rucio”
valiente obrero,
responde a la amenaza
mostrando el pecho.
“Usted, señor General
no nos entiende.
Seguiremos esperando,
así nos cueste.
Ya no somos animales,
ya no rebaños,
levantaremos la mano,
el puño en alto.
Daremos nuevas fuerzas
con nuestro ejemplo
y algún día el futuro
será del pueblo.
Y si quiere amenazar
aquí estoy yo.
Dispárele a este obrero
al corazón”.

El General que lo escucha
no ha vacilado.
Con un gesto altanero
le ha disparado,
y su disparo es orden
para matanza
y así empieza el infierno
con las descargas.
Edición
Este relato fue grabado en estudio en 1970 por Héctor Duvauchelle y regrabado en una segunda versión en 1978 por Jean Louis Barrault (en francés) y en 1981 por Héctor Duvauchelle
Incluida en los discos

(1º versión 1970)

(2º versión francés 1978)

(2º versión 1981)

(en vivo 2003)
Incluida en el video

(en vivo 2003)